Peregrino: Dícese de la persona que por devoción o voto, va a visitar un Santuario.

Como siempre, la descripción del diccionario, es escueta y certera. Ahora voy a intentar dar mi visión después de 25 años de peregrinar.
¿Qué nos mueve a peregrinar, en muestro caso, a la Ermita del Rocío?
¿Qué nos mueve a hacerlo con Gines?
¿Por qué caminamos varios días, “haga calor o haga frío” cuando podemos llegar en poco tiempo y cómodamente en coche?

Unos lo hacen por tradición. Lo hicieron sus abuelos y sus padres, lo harán sus hijos y sus nietos.
¿Pero y los que no tenemos tradición? Habrá quien lo haga, principalmente, por motivos religiosos. Pero los que llevamos unos años caminando sabemos que hay mucha gente, no especialmente religiosa, haciendo la peregrinación, (El Camino diré a partir de ahora) con un respeto y ¿devoción? ejemplares, que llegados a la Ermita lloran ante la Virgen sin saber muy bien porqué.
Y es que El Camino, a lo largo de los días, se ha convertido en un Camino Interior. Uno se encuentra rodeado de otros peregrinos, caballos, carretas, pinos, polvo… y de pronto, te das cuenta que vas caminando solo contigo, pensando en tus cosas, los tuyos, tu vida, tus sentimientos. Hasta que otro peregrino te pone una mano en el hombro y te pregunta ¿Cómo vas?. Sigue una conversación, a veces muy intima y otra vez los caballos, las carretas, los pinos, el polvo… y vuelta a empezar.

¿Por qué con Gines?

Posiblemente porque conoces a alguien, porque lo has visto en Internet, por las sevillanas, por casualidad. Pero eso es el primer Camino. Después, Gines te atrapa y en mi caso, el proyecto de caminar con Sanlúcar quedó aparcado para siempre.
El sentido que Gines le da al Camino, el trato con su gente es algo que hay que vivir y os aseguro que vale la pena. Conocerás a personas maravillosas que a veces verás de año en año o tal vez, no volverás a ver, pero tardaras mucho tiempo en olvidar, o casi seguro, no lo harás nunca.

¿Y cómo es El Camino?

Hablo ahora del camino físico, el que andamos.
Es cierto que ha cambiado mucho. El vallado de la Raya fue un palo. No volveremos a ver las carretas entre sus pinos, pero la luz seguirá filtrándose entre ellos creando imágenes preciosas.
Las noches de Lópaz serán, quizás por ser la primera y última, especiales. La de ida porque has vuelto un año mas o si es el primero porque has caminado junto a un Simpecado que empieza a ser el tuyo, has conocido a personas que ya son amigos y llegas a la primera Parada de tu Hermandad.

El paso de el Quema (que los nuevos no busquen ese río en los mapas, es el Guadiamar a su paso por el vado del Cortijo de Quema) seguirá siendo el mismo, con la belleza de las carretas en el agua, sus bautizos, sus sevillanas sus Salves, sus abrazos, tus lagrimas.

La noche de Palacio, quizás la que más ha cambiado últimamente. Pero las palmeras siguen dándole escolta y su lucero sigue brillando en el cielo.

El paso del Ajolí con sus álamos blancos “donde se enredan las Salves”. Sus apretones para estar junto al Simpecado en el puente. Y otra vez los abrazos y las lagrimas. No hay Hermandad de Gloria en que se llore más.

Y la Ermita, llena de arena, con la Virgen al fondo esperándote. Llegas cansado, te arrodillas agarrado a la reja o te quedas de pie, da igual, lo que importa es que la miras a los ojos y le das gracias por estar allí. Quizás te hayan encargado algunas peticiones, pero te quedas en blanco y pides por todos.
Te retiras despacio, como sin ganas, Abrazas a tu hijo, tus amigos, los viejos y los nuevos y vuelta a las lágrimas.

No te pierdas, tú que peregrinas por primera vez, la Virgen en la calle. Tienes que ir temprano, cuando el sol le da en la cara. Acércate sin miedo hasta verle los ojos. El momento es muy íntimo a pesar de los empujones. Tienes la sensación de que Ella está allí por ti y para ti.
Para mí, la llegada a la Ermita y esta mañana del lunes, son los momentos más entrañables. Una sevillana lo dice: “Y si no fuera por Ti, por verte en la calle el lunes, y si no fuera por Ti, mi Rocío acabaría en el Puente el Ajolí”.

Y la vuelta, que decir de ella. Lo dicen las sevillanas. “El sol esta en otro sitio cuando venimos de vuelta” y Gines canta “Bonito y triste el Camino cuando se viene de vuelta”.

Al final, lo que tenía que ser un bosquejo del Peregrino, se ha convertido en un canto al Camino. ¿Pero por donde si no, va el peregrino, por devoción o voto, a visitar un Santuario?